FONT ROJA

El Parc Natural de la Font Roja guarda la mejor manifestación de bosque mediterráneo de todo Alicante. Ejemplares de encinas, arces, fresnos y quejigos forman una masa forestal único.

Para acceder al santuario de la Font Roja, donde iniciaremos la excursión, debemos partir de Alcoy. A su salida en dirección Alicante por la N-340 parte a la derecha la carretera AP 2001 que, en 11 km, nos conduce a los aparcamientos del santuario, donde dejamos los coches.

Recomendaciones
Zapatillas o botas de montaña. Ropa apropiada a la estación. Mochila con agua y avituallamiento para picar a mitad de la excursión (bocadillo, fruta y frutos secos, etc.). Gorra, gafas de sol, protector solar y labial. Máquina de fotos.

De Interés:
El Santuario y su entorno. El bosque. Cova Gelada. Los miradores y las vistas. Los ejemplares de encina, fresno, arce y roble. Los pozos de la nieve. El interior del bosque. Mas de Tetuán y su tejo centenario. Las vistas desde la cumbre del Menejador. El conjunto de la excursión.

SANTUARIO DE LA FONT ROJA.

Iniciamos la excursión en la explanada del mismo santuario, donde está el centro de Visitantes. Por unas escalinatas subimos a donde está el restaurante y giramos a izquierda para llegar pronto a la Glorieta dels Paellers.

GLORIETA DELS PAELLERS.

En esta glorieta, con mesas y paelleros, encontraremos las encinas más viejas del Parque. Salimos de ella y hacemos un giro a la derecha con el camino, que pronto pasa junto a Cova Gelada, de origen cárstico, que conserva una temperatura de 7 grados. El camino sube hasta que llega al Pla de la Mina.

PLA DE LA MINA.

En el Pla de la Mina encontramos una reproducción de un horno de cal y de una carbonera. También hay un espléndido mirador, al que aconsejamos subir, para ver tanto la bella factura del bosque de la cara norte que estamos atravesando como el valle que se yergue a sus pies, y la Sierra de Mariola, un poco más lejos. Seguimos por el camino y llegamos al Pla dels Galers. Aquí observamos como el carrascal forma una densa cubierta vegetal, con musgo y líquenes adheridos a la roca y a los troncos de los árboles, por los que también suben las hiedras y otras lianas del bosque mediterráneo. Más adelante llegamos a la altura del Mirador de Pilatos. Nueva parada para disfrutar de otra perspectiva de las anteriores vistas. Continuamos andando y llegamos a Mas de Tetuan, ejemplo de vieja explotación agrícola. Un centenario ejemplar de tejo llamará nuestra atención.

MAS DE TETUAN.

Abandonamos el GR 7, que va hacia Ibi. El camino que traemos hace un giro a izquierda, subiendo ligeramente, hasta que llegamos a Cava Coloma, una de las antiguas construcciones empleadas para la conservación y el uso de la nieve. Seguimos por la pista forestal y damos vistas a la solana de la sierra, donde la vegetación se aclara notablemente. A derecha quedan otras tres cavas (Noguera, Simarro y Canyo), que podemos visitar si disponemos de tiempo. El camino hace una leve bajada y nos conduce junto a un depósito de agua para la extinción de incendios.

DEPOSITO DE AGUA.

En el depósito de agua el camino que traíamos se bifurca. Desechamos el de la izquierda, por el que luego bajaremos. El que gira a la derecha sube a un refugio que tenemos enfrente. Podemos tomarlo, pero es mejor subir por la senda que sale a su izquierda (entre los dos caminos) y que pronto nos deja en el citado refugio. Por detrás del refugio sale una senda que, atravesando un carrascal de montaña, con ejemplares achaparrados, nos deja en la cima del Menejador, espléndido otero desde el que se ven todas las montañas de alrededor: Aitana, Maigmó... e incluso el lejano Mugrón de Almansa, ya casi en La Mancha. También es visible el mar.

CIMA MENEJADOR.

Volvemos desde la cima del Menejador al refugio y al depósito de agua. Ahora si tomamos el camino que desechamos en la subida y que ahora tenemos a nuestra mano derecha. Siguiendo por él, a unos 150 metros nos encontraremos que sale una senda. La debemos tomar. La senda se interna en el bosque, un bosque maravilloso, de duendes. Es cosa de ir tranquilos, nos envuelve un soplo de magia. El sendero baja, serpenteando por el bosque. En un momento encontraremos restos de una vieja carbonera. Los troncos de los árboles, cubiertos de musgos y líquenes tienen una bella pátina multicolor. Finalmente, el sendero se acaba y termina en el Pla de la Mina. Desde allí seguimos por el camino de ida hasta el Pla dels Paellers y luego al santuario. Hemos disfrutado de una excursión única.